El diagnóstico dice dónde está el riesgo. Este servicio dice qué hacer con él: toma los riesgos críticos y los convierte en planes de control concretos, con medidas, responsables y plazos.
No se queda en señalar el riesgo. Toma los riesgos críticos del diagnóstico y los convierte en un plan de control ejecutable, con dueño y fecha.
No se queda en señalar el riesgo. Es la etapa donde la organización pasa del análisis a un plan de control ejecutable — el puente entre el diagnóstico y un programa optimizado.
Toma como insumo los riesgos críticos del Diagnóstico; su salida alimenta el rediseño del programa de seguros y el Manual de Administración de Riesgos.
No todo riesgo se transfiere a una póliza. El análisis elige, para cada caso, la combinación de medidas que más reduce la exposición al menor costo.
Eliminar la actividad o exposición que origina el riesgo.
Reducir la probabilidad de que el evento llegue a ocurrir.
Mitigar el impacto si el evento llega a materializarse.
Separar activos o procesos para que una pérdida no se propague.
Trasladar el riesgo a un tercero, típicamente vía seguro.
Una ficha por cada riesgo seleccionado, con su escenario, detonantes y controles.
Controles adicionales concretos, con costo estimado y prioridad.
Cada acción asignada a un dueño, con fecha de término y criterios de seguimiento.
Estimación del peor escenario para dimensionar la pérdida potencial de cada riesgo.
Las acciones recomendadas para sostener la gestión de riesgos en el tiempo.
Material listo para presentar a aseguradores y mejorar la percepción del riesgo.
El diagnóstico revela el riesgo; nosotros lo convertimos en acciones concretas que su equipo puede ejecutar.
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